¿Por qué me cuesta poner límites?

Decir "sí" cuando en realidad quieres decir "no" acaba pasando factura.

Muchas personas aprenden a priorizar siempre a los demás por miedo a decepcionar, generar conflictos o sentirse culpables. Con el tiempo, eso termina provocando agotamiento, frustración y la sensación de haberse olvidado de uno mismo.

Poner límites no significa querer menos a los demás. Significa empezar a cuidarte también a ti.

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